Tarta de Fresas con Nata

By 19:17

Hola a todos. Hoy actualizo el blog con una tarta de la que estoy orgullosa porque, no es por echarme flores, ¡es preciosa! Y además está rica así que... qué más puedo pedir.
Esta fue para el cumple de mi amiga Ana y la verdad, nos encantó.


Podéis hacerla en uno o dos días; en mi caso el primer día dejé preparado cada una de las partes (bizcocho, almíbar, nata y fresas) y el segundo día me dediqué al montaje y la decoración; pero perfectamente se puede hacer en un día siempre y cuando empecéis por la mañana.

Ingredientes Fresas Maceradas:
500 gr. de fresas (reservar 3 fresas para decorar)
3 cucharadas soperas de azúcar
1 cucharada de vinagre balsámico de Módena

Ingredientes Bizcocho Genovés:
4 huevos
100 gr. de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
100 gr. de harina
10 gr. de levadura química o polvo de hornear

Ingredientes Almíbar de Fresa:
50 ml. de agua
50 ml. de azúcar
1/2 cucharadita de pasta concentrada de fresa
El jugo que han soltado las fresas maceradas

Ingredientes Nata Montada:
500 ml. de nata para montar
100 gr. de azúcar

Ingredientes Decoración:
50 gr. de chocolate de cobertura
3 Fresas
Nata
Bolitas de azúcar de colores 

Elaboración de las Fresas Maceradas:
Reservamos tres fresas para decorar la tarta y el resto las lavamos y cortamos el tallo.
Las cortamos en láminas y las ponemos en un bol (a ser posible un bol con tapa) junto con las tres cucharadas de azúcar y la cucharada de vinagre balsámico de Módena.
Removemos todo bien para que se integren todos los ingredientes y tapamos el bol con su propia tapa o con papel film.
Reservamos en la nevera mínimo dos horas.



Elaboración del Bizcocho Genovés:
Con las varillas eléctricas batir un poco los huevos y agregamos el azúcar.


Seguimos batiendo hasta que tripliquen su tamaño y adquieran un color más clarito (unos 5 minutos). Añadimos la cucharadita de extracto de vainilla y batimos un poquito más.
Con un colador, tamizamos la harina y la levadura.
Seguimos batiendo a velocidad baja hasta que veamos que no quedan restos de harina.


Mezclamos un poquito más con una lengua o espátula para comprobar que todo está bien integrado.

Ahora, vamos a repartir la masa en cinco moldes iguales; yo he usado unos moldes de 15 centímetros de diámetro. Como no son desmoldables, los he engrasado previamente con un poquito de aceite de girasol y forrado la base de cada uno con papel de horno para que sea más fácil desmoldar los bizcochos.


Con el horno precalentado a 180º, hornear a la misma temperatura con calor arriba y abajo durante 18 minutos.

Si metéis en el horno los 5 moldes a la vez, pero en dos bandejas a diferentes niveles, los bizcochos que estén en la parte superior empezarán a dorarse antes que los de abajo. Cuando pase esto y tengan un color marrón, cambiar las bandejas de altura; la que está abajo pasa arriba y viceversa.
No os puedo decir cuándo hacerlo, pues cada horno es diferente, así que tenéis que estar atentos.

Pasados los 18 minutos, sacamos del horno y dejamos reposar a temperatura ambiente 10 minutos. Después, desmoldar y dejar enfriar los bizcochos sobre una rejilla.


Si no vais a hacer la tarta en el mismo día, envolver los bizcochos en papel film para que no se sequen y conservar dentro del horno apagado; al día siguiente estarán perfectos para montar la tarta.

Elaboración del Almíbar de Fresa:
En un cazo, añadir el agua, la azúcar y la 1/2 cucharadita de pasta concentrada de fresa.
Si no tenéis esta pasta, no pasa nada porque después añadiremos el jugo que han soltado las fresas maceradas.

Llevamos el cazo a fuego y dejamos hervir unos 5 minutos.
Pasado este tiempo, cogemos las fresas que tenemos macerando y, con un colador, las escurrimos bien para que suelten el jugo.
Reservamos las fresas y el jugo que han soltado se lo añadimos al almíbar y lo mezclamos.


Elaboración de la Nata:
Con las varillas eléctricas empezamos a montar la nata, recuerda que debe estar muy fría. Cuando esté un poco cremosa, añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta montar por completo.
Cuando veáis que está lista no sigáis batiendo porque se puede cortar.
La reservamos en la nevera.


Montaje:
Reservamos un poquito de nata para la decoración final, con 4 cucharadas bastará, y la introducimos en una manga pastelera con una boquilla de estrella cerrada.
Guardamos la manga en la nevera.

Sobre un plato giratorio, si no tenéis no pasa nada pero facilita mucho el montaje de la tarta, colocamos un cartón del mismo diámetro de los bizcochos. Como yo no tenía, utilicé el típico plato de cartón para tartas; dibujé el contorno de uno de los moldes donde horneé los bizcochos y lo recorté.


Ponemos un poco de nata y colocamos encima un bizcocho con la parte más blanquita y esponjosa hacia arriba. Lo bañamos con el almíbar con ayuda de un pincel y colocamos unas cuantas fresas por encima. Añadimos un poco de nata y la extendemos bien por la superficie.
Cubrimos con otro bizcocho y repetimos el mismo proceso con los otros tres: almíbar, fresas y nata.



El último bizcocho lo colocamos con la parte más oscura hacia arriba.


Aquí ya no vamos a poner más almíbar ni fresas; y lo que haremos será cubrir toda la superficie de la tarta con una fina capa de nata. No importa que se vea el bizcocho porque esta capa se llama recoge migas y solamente nos sirve para asegurar que las migas del bizcocho no se levanten cuando sigamos cubriendo.
Procuramos dejar bien lisa la capa recoge migas y llevamos la tarta a la nevera durante 20 minutos para que endurezca un poquito.


Decoración:
Pasado este tiempo, cubrimos la tarta con más nata. Esta vez, la capa que le damos será más gruesa.

Empezamos cubriendo los bordes y extendemos la nata con ayuda de una espátula larga. Después, alisamos las paredes colocando la espátula en vertical a la tarta mientras giramos el plato despacito. Quitamos el exceso de nata de la espátula y volvemos a pasar hasta conseguir unos bordes lisos.

Luego cubrimos la parte de arriba de la tarta con más nata y volvemos a alisar con la espátula. Para que los bordes superiores nos queden lisos, lo mejor es mover la espátula de fuera hacia dentro de la tarta.

La puedes dejar así, toda lisa, o hacerle la espirar superior y las líneas laterales.
Para la espiral, nos vamos a ayudar con una cucharilla o una espátula pequeña. La colocamos en el centro de la tarta y vamos girando el plato, de esta forma iremos dibujando la espiral. No hay que apretar mucho, simplemente para que se quede marcado en la nata.



Para las líneas laterales, vas a necesitar una rasqueta de repostería en forma de sierra como la de la foto. La colocamos en vertical a la tarta y el plato giratorio y vamos girando a la vez que se van marcando las líneas. Si no se quedan muy marcadas puedes volver a hacerlo.
Llevamos la tarta a la nevera unos 20 minutos para que la nata endurezca.


Mientras tanto, vamos a derretir un poquito de chocolate al baño maría.


Lavamos las tres fresas que habíamos reservado en la nevera para la decoración, las secamos bien y las bañamos en el chocolate fundido. Inmediatamente las espolvoreamos con bolitas de colores y llevamos a la nevera para que endurezca el chocolate.


El chocolate que nos sobra, lo movemos un poco con ayuda de una cucharilla para bajarle la temperatura.
Cuando esté a temperatura ambiente, sacamos la tarta de la nevera y lo vamos echando con cuidado, con una cucharilla, por los bordes de la tarta; de tal manera que escurra un poquito por los laterales.

Colocamos en el centro las tres fresas con chocolate y transportamos la tarta con cuidado al plato o stand de presentación.
Con la nata que tenemos en la manga pastelera, cubrimos el borde inferior de la tarta.
Reservamos en la nevera hasta la hora de comer. ¡ÑAM!







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